Cuando Gracia Montes le cantaba saetas al Santo Entierro de Setenil

PEDRO ANDRADES

En Setenil los mayores tienen el recuerdo de las saetas que cantaba Sebastián el Tejón al Silencio desde el suelo, como únicamente permitía la tradición. Todavía ocasionalmente algún espontáneo rompe la noche de primavera al paso de la procesión. Pero hubo un año, en 1974, en que una de las estrellas fulgurantes del momento estuvo en la Semana Santa de Setenil. Hay una grabación del NO-DO de TVE que recoge la saeta que le cantó Gracia Montes al Santo Entierro a la salida de la Villa, desde la casa de Harina. Algunos vecinos recuerdan en las redes que también cantó desde la casa de Candidita en la Plaza y en la calle Ronda.

Gracia Montes tenía una voz vibrante y cálida, penetrante, especialmente dotada para estirar la saeta al estilo de la Niña de los Peines, y durante muchos años fue la diva de la canción-rumba. Se hizo famosa por temas históricos como «Será una rosa, será un clavel», «Soy una feria», o, ni más ni menos, que «Maruja Limón». La cantante sevillana dejó gloriosas saetas a la Esperanza de Triana o al Cristo de los Gitanos. En Setenil no le puso «cerrojo a su corazón», como decía su popular canción de Quintero, león y Quiroga, y entregó toda su voz al paso del Cristo de la Vera+Cruz.

«Maruja Limón», uno de los grades éxitos de Gracia Montes.

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