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PEDRO ANDRADES

Dedicado a la familia Villalón, a mis amigas Isabel María, Lina y Cheche y a sus padres, a los que tanto cariño tengo y a los que siempre estaré agradecido por el afecto recibido

«Vivimos en Holanda, pero nuestro corazón está en Setenil». Eso decía Cheche Villalón en el programa «Andalucía por el mundo» emitido este domingo en Canal Sur TV, con toda la alegría y naturalidad que siempre transmite, mientras pasea junto a su hermana Lina su precioso acentazo andaluz por Woerden, a un paso de Utrecht, una ciudad encantadora con quesos que quitan el sentío y unos hermosos canales que se hielan en invierno y se convierten en alegres pistas de patinaje. El «corazón partío» de tantas familias que emigraron en los años ’60, que hicieron su vida en otro país sin olvidar sus orígenes en Setenil, y que supieron transmitir a esa segunda generación todo el fervor que sentían hacia su pueblo.

Sus padres, Bartolo y Antonia, emigraron a Utrecht en unos años duros, como tantísimos setenileños (y andaluces) que necesitaron salir de España por la falta de futuro en un pueblo sumido en el subdesarrollo. Llegaron sin nada, con la idea que pasar un tiempo, sin conocer el idioma ni el país, y se labraron con mucho esfuerzo y mérito un provechoso porvenir en los 34 años que se quedaron. Y, afortunadamente, pudieron retornar a Setenil y vivir con comodidad en El Manchón de las Rosas, en un pueblo muy cambiado que por fortuna se subió al tren del desarrollo con la democracia y la entrada de España en la Unión Europea. Así contaba la transformación de Setenil el propio Bartolo Villalón.