Exposiciones

Siempre Setenil: una antología de Juan Marín Ortega

PEDRO ANDRADES
Reportaje gráfico: ÁNGEL MEDINA LAÍN

“Siempre Setenil”. El título de esta exposición intenta reflejar la pasión de Juan Marín Ortega por su pueblo. Aunque se tuvo que marchar de aquí por razones profesionales, Setenil nunca se marchó de él y contribuyó desde la distancia a la exaltación de este rincón tan singular, donde se jubiló en su casa de El Alambique. Gracias a su gestión en la Junta de Energía Nuclear a mediados del siglo pasado, más de 40 setenileños encontraron, en aquellos años tan difíciles, un futuro laboral en Ciudad Rodrigo, Don Benito, Cardeña, Andújar, Albalá, Alburquerque, Molina de Aragón o Calaf. En este reportaje hacemos una semblanza personal y una aproximación artística a su ingente obra de la mano de su hijo, Juan Ignacio Marín, una afectuosa evocación del Hermano Mayor de Los Blancos, Sebastián Luque, y un homenaje de Julio Pardillo, científico del Consejo de Seguridad Nuclear e hijo de Manuel Pardillo, uno de los miembros de la “gran familia” de trabajadores que congregó Juan Marín.

En la muestra del Torreón de Setenil se expone una selección significativa de su ingente obra, que refleja su calidad artística y su pasión por Setenil. El cartel se inspira en una pintura de 1992. El año de los prodigios, con España en plena euforia por la Expo de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona, Juan Marín nos dejaba esta maravilla de las Jabonerías, como otros lienzos de la calle Vilches, las Cabrerizas o Las Calcetas que perfilan ese universo blanco de Setenil. Las fotos que hacen posible este recopilatorio son obra de Ángel Medina Laín, cuya sensibilidad y buen hacer nos permiten apreciar al detalle estos cuadros, que además del disfrute artístico nos aportan mucha información de cómo era Setenil hace unas décadas. Desde el 18 de diciembre al 31 de enero de 2021 estarán expuestos en el Torreón de Setenil, en una muestra organizada por la Hermandad de Los Blancos que nos acerca a este ilustre paisano y nos descubre unos cuadros preñados de la belleza única de Setenil.

Las Calcetas, con ropa tendida y macetas en la puerta. Juan Marín la pintó en 1987. Foto: ÁNGEL MEDINA LAÍN.

Las Cabrerizas, pintada por Juan Marín en 1995. Foto: ÁNGEL MEDINA LAÍN

Juan Marín Ortega.

Juan Marín Ortega.

Juan Marín Ortega (Setenil de las Bodegas 1926-2007), dentro de su prolífica actividad, quizás no fue tan conocido entre sus paisanos por su talento pictórico, sino por ser quien, por avatares del destino, llamó a contratar para la recién creada Junta de Energía Nuclear, allá por los años 50, a multitud de setenileños, evitándoles la fatiga de la emigración fuera de nuestras fronteras. Este hecho recibió un muy sentido homenaje en vida, organizado por sus antiguos compañeros.

Hoy nos ocupa otra faceta en este recuerdo a su figura: Pintor, escultor, grabadista y todo ello por afición desde su más temprana infancia, su obra se encuentra repartida en colecciones privadas por toda la geografía española, Francia, Suiza, Alemania, Estados Unidos y Venezuela. Ganador de muchos concursos, finalista y menciones en otros tantos, miembro de la Asociación Española de Pintores y Escultores, su obra abarca el retrato, paisaje, marinas, bodegones… Pero si hay un tema recurrente en la obra de Juan Marín, fue Setenil.

Amó a su tierra de manera intensa, transmitiendo emoción en sus palabras cuando a cualquiera de sus amistades madrileñas, donde residió buena parte de su vida, les describía la peculiaridad y pintoresquismo de Setenil, sus cuevas, su río hozando, sus campos: y es que Juan Marín podía presumir de esta tierra con conocimiento de causa, ya que por motivos laborales conocía perfectamente toda España; Ya jubilado, pasó sus últimos años en su querida Setenil, disfrutando de su casa en El Alambique y paseando por sus lugares favoritos a los que, dicho sea de paso, me llevó en agradables caminatas estivales: La clica, los escarpes del rio Trejo, las cuevas de Román…

A su querida Hermandad de la Santa Vera+Cruz , que ha tenido la inmensa amabilidad de organizar y promover esta exposición, le pintó algunas obras (medallón bajo palio, estandarte, cuadros para las rifas benéficas) que podemos ver en esta sala de la Torre del Homenaje.

De sus últimos años, cuando pintaba por puro placer y rehusaba encargos, vemos estos y otros óleos de pequeño tamaño. Bocetos la mayoría de ellos en los que gustaba ensayar entonaciones, paletas ora quebradas, ora impresionistas, de fina pincelada o de agresiva espátula. Hay docenas de obras sobre Setenil, molinos ya arruinados, el puente , las cuevas, paisajes, calles… pero éstos quizás sean los que yo les tenga un particular cariño por haber asistido a su creación y verlos crecer, mientras escuchaba música clásica, en su estudio.

Retrato infantil de Juan Ignacio Marín, hijo del pintor setenileño.

 

Hace unos años, mi padre, Manuel Pardillo, me pidió que le ayudara a escribir unas palabras que quería dedicar a la memoria de Juan Marín Ortega. Nuestro alcalde actual, Rafael Vargas, quería publicar en su blog una reseña sobre la figura de este hombre tan querido. Él había sido el artífice, en años difíciles de la posguerra en España, de la colocación de muchos jóvenes paisanos.

Juan Marín fue homenajeado por la “gran familia” de setenileños en la Junta Nuclear. En la relación de personas contratadas figuran: Juan Fernández Pérez, Francisco Linares Ordóñez, José Marín Ortega, Antonio Fernández Pérez, Pedro Guzmán Ortega, Manuel Pardillo Dorado (Alcalá del Valle), Diego Morales Gutiérrez, Juan Marín Hormigo, Sebastián Aguilera Anaya, Francisco Aguilera Anaya, Antonio Aguilera Anaya, José Aguilera Anaya, Sebastián Torres Villalón, José González Sánchez, Marcos Melgar Pimentel (Arriate), José Luis Gallego Sánchez, Francisco Guzmán Ortega, Pedro Andrades Porras, Rafael Carmona Arévalo (Pozoblanco, Córdoba), Antonio Carmona Arévalo (Pozoblanco), Juan Luna Peña, Enrique Guzmán Ortega, Francisco Gil García, Juan Luis Porras Ortiz, José Ortiz Andrades, Juan Ortiz Andrades, Juan Ramos Hormigo, Francisco Guzmán Batmale, José García Fernández, Juan Hernández Aguilera, Jesús Martín Fernández, Juan Martín Fernández, Diego Aguilera Domínguez, Miguel Oliva Fernández, Santiago Marín Ortega y Jesús Marín Ortega.

La bondad de este hombre se vio reflejada también el día de su jubilación, donde se congregaron muchos de aquellos hombres que él había empleado en la Junta de Energía Nuclear. Mi padre me hizo elaborar un listado con los que acudieron a homenajearlo. Pero la sorpresa surgió cuando los que fueron a ese homenaje recibieron de Juan un grabado con la imagen del arco de la entrada a La Villa de Setenil, que él había preparado como obsequio para aquellos que pretendían su reconocimiento: salían agasajados cuando querían hacerle una honra.

Se creó entre aquellas familias un vínculo extraordinario, en el que Juan Marín fue el principal contribuyente. Cuando los prospectores de la Junta de Energía Nuclear viajaban en verano a Setenil, recuerdo que muchas veces hacían noche en nuestra casa de Zamora, donde nosotros estábamos viviendo. Las tortuosas carreteras de aquellos años no permitían un viaje desde Setenil a Lugo, a La Rioja, o a los demás destinos donde estaban esas familias. Nuestra amistad con Jesús Marín, su hermano, llega a ser de la condición de familiaridad, desde aquellos años.

Todos los prospectores setenileños hicieron una piña en los problemas diarios, y sus memorias se esparcen por toda España: Ciudad Rodrigo, Guadalajara, Calaf (Barcelona), Andújar, Lugo, Zaragoza, Zamora, Verín (Orense), Palencia, Don Benito (Badajoz) y Madrid, por citar los más importantes destinos que tuvieron aquellos hombres. De todos esos lugares acudieron hombres y mujeres que le quisieron mostrar su agradecimiento el día de su despedida.

La humanidad de Juan Marín fue reconocida durante su servicio militar, y fue uno de sus oficiales, el encargado de constituir un equipo de prospectores de tierras y minas, cuyo aprendizaje y trabajo se llevaría a cabo en la propia Junta de Energía Nuclear. Este oficial fue el que quiso que Juan Marín seleccionara entre los jóvenes de su pueblo a los integrantes de ese equipo. Muchos se construyeron también como hombres en aquel tiempo.

Cuando se evocaba la figura de Juan Marín en la casa de mis padres, se hablaba de la ejemplaridad con que había vivido, y la exigencia que se habían impuesto los propios hombres, que habían tenido la suerte de ser elegidos para desempeñar una tarea importante, que requería de atención, de sacrificio. Muchas tierras de España les aguardaban y en esas glebas lejanas fundaron sus hogares y se han quedado para siempre muchos de ellos.

Ese espíritu de hermandad que se vivió entre los prospectores de Setenil se trasladó a todos los integrantes de la Prospección, y entre todos siempre brilló por su humildad y su entrega.

Acto de inauguración de la exposición el 19 de diciembre de 2020.

Acto de inauguración de la exposición el 19 de diciembre de 2020.

Folleto Juan Marin Siempre Setenil (1) editado por Imagina Setenil. Descarga el archivo pinchando en la imagen.

Folleto Juan Marin Siempre Setenil (2) editado por Imagina Setenil. Descarga el archivo pinchando en la imagen.

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