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Atardecer en Acinipo. Foto: Mari C. Bermúdez Zamudio

Mari Carmen Bermúdez Zamudio fue de las pioneras en retratar Setenil en los años ochenta y noventa, en buscar nuevas perspectivas en un pueblo de postal que se desperezaba y bullía en busca de libertad, que escuchaba al mismo tiempo a Mecano, The Beatles y Los Chichos. Más allá de su labor política, siempre ha aportado una mirada fresca y una cercanía «marca Zamudio». En este artículo, la propia Mari Carmen nos cuenta su aproximación a la fotografía, muy ligada a su desparpajo vital. Para acompañarla hemos hecho un galería con sus primeras fotos y un recorrido en vídeo apoyado en su testimonio gráfico de unos años que muestran Setenil con una piel y una fisonomía distinta.  Mari Carmen es un lujo del que Setenil no debe prescindir.

VEA AQUÍ EL VÍDEO SOBRE SETENIL CON LAS FOTOGRAFÍAS DE MARI C.BERMÚDEZ ZAMUDIO AL RITMO DE «IMAGINE» DE LENNON

 

EL Lizón, antes de cambiar su "piel" en la reforma de la muralla. Foto: Mari C. Bermúdez Zamudio
EL Lizón, antes de cambiar su «piel» con la reforma de la muralla. Foto: Mari C. Bermúdez Zamudio
Detalle de la Calle Herrería desde El Carmen.
Detalle de la Calle Herrería vista desde El Carmen. Foto: Mari C. Bermúdez Zamudio.

Por Mari C. BERMÚDEZ ZAMUDIO

En primer lugar quiero felicitar a Imagina Setenil por esta excelente iniciativa de crear un lugar para el encuentro y también para el debate. No me cabe la menor duda que Imagina Setenil será el lugar donde muchos setenileños y setenileñas se verán reflejados, unas veces por las fotografías de la familia y otras por los artículos de las personas que desinteresadamente envían. Agradecerte que cuentes conmigo y permitas que aporte mi personal testimonio gráfico de nuestro querido pueblo, esperando que disfruten de él todas las personas que visitan esta página.

Me inicié en la fotografía siendo muy joven. No recuerdo muy bien, pero creo que fue sobre los trece años aproximadamente cuando empecé a ver con otros ojos lo que me rodeaba. Tenía una kodak pequeñita y la utilizaba como todo el mundo, en Navidad, Semana Santa y para las vacaciones del verano.

Cuando ya empezamos a ir solos a Ronda (solos me refiero sin la atenta mirada de nuestros padres), íbamos en “La gastoreña”, por supuesto en los últimos asientos y con las amigas. Bajábamos hasta la calle de la Bola y allí me embobaba mirando en el escaparate de la óptica “Baca” y del mundialmente conocido “Foto Estudio Juan Manuel” las cámaras de fotos de las “buenas”, hasta que me decidí por una de ellas. En este último establecimiento fue donde compré por fin y, a plazos, claro, mi primera cámara réflex, una Zenit de la antigua URSS, yo no sé ni cómo la vendían en España. Como se dice por estas tierras nuestras, sería de “estrasperlo”… Funcionaba muy bien, pesaba por lo menos dos kilos, pero yo estaba loca de contenta con ella.

Y así, poco a poco, después de hacer muchas fotos y romper más de las que me quedaba, fue cambiando para mí el concepto de la fotografía. Es a raíz de aquellas primeras fotos con una cámara réflex de dos kilos casi cuando la fotografía adquiere una nueva perspectiva y un gran valor. A veces me quedo mirando fotos antiguas y el simple hecho de poder contemplar esas imágenes de otro siglo me sorprende, cuando menos. Ver Setenil de hace tantos años, sus gentes, las calles…

Esta afición, que se convirtió en pasión, era una forma de expresar, de transmitir… No puedo decir que tenga talento, solo que encontré en la fotografía una vía que tenía vedada en otras artes. Tú Pedro, tocabas la bandurria en la Rondalla mejor que yo.

Con el paso del tiempo se convierte en una cosa más compleja, es una forma de mostrar lo que veo y resaltar aquello sobre los que quiero llamar la atención. Es querer recordar en el futuro lo que captaron mis sentidos y compartirlo con otros, evocar emociones sin más.

Es mi refugio, una forma de expresar, de capturar la belleza de las cosas, plasmar momentos únicos irrepetibles. Si alguien me preguntara cual de mis fotos es la preferida diría lo mismo que Imogen Cunningham: ¡La que voy a hacer mañana!

Muchas gracias de nuevo Pedro, por brindarnos la oportunidad de disfrutar con esta página de artículos sobre la historia y el patrimonio de nuestro pueblo. Probablemente muchos de nosotros desconocíamos como había quedado la reforma de la Torre del Homenaje y ahora podemos visitarlo sin salir de casa, o la historia de mi amigo Ángel Medina sobre el retablo, al que felicito por ello.

Un saludo y animar a tod@s a seguir imaginando un Setenil de futuro.